Me he metido en un nuevo proyecto que espero que os guste, llamado RELEE (Red Libre – Escritura y Edición).

El germen de RELEE está —en primera instancia— en mi experiencia como escritora con las editoriales, y también en el panorama al que se enfrentan mis alumnos y alumnas cuando, después de muchos años de dedicación y esfuerzo, logran concluir una obra de calidad.

Después de que algunas de mis obras hayan sido premiadas y publicadas pero no distribuidas ni publicitadas convenientemente, otras hayan gustado a los comités de lectura de algunas editoriales pero hayan sido consideradas [sic] «demasiado literarias» (es decir, poco comerciales), otras no hayan recibido ni siquiera respuesta por parte de las editoriales por ser difícilmente encasillables… después de muchos años de creerme que la realidad me estaba comunicando a gritos que yo no servía para el oficio, llegué a la conclusión de que mi problema como escritora no lo tenía con los lectores (a los que parece ser que les gusta lo que escribo), sino con esas intermediarias llamadas «editoriales».

Con esto no quiero en ningún caso infravalorar el excelente trabajo que realizan las editoriales en España, sino simplemente constatar el hecho de que para algunos escritores noveles resulta muy difícil encontrar un camino hacia la publicación que se adapte a su propia idiosincrasia, y que a veces se produce un bloqueo en el camino de profesionalizarse que nada tiene que ver con la calidad de las obras ni con su posible aceptación por parte de los lectores.

Por otra parte, veía cómo algunos de mis alumnos y alumnas, después de muchos años de trabajo, estaban generando obras que merecían publicarse (y hay que tener en cuenta que para un escritor publicar supone la culminación de la entrega con la que se ha volcado en su oficio), y sin embargo se enfrentaban a un proceso muy incierto en el que muchos factores ajenos a ese merecimiento se ponían de manifiesto, como sus habilidades sociales, sus «contactos» en el mundo editorial, su tiempo, su dinero y sus fuerzas para dedicar uno o dos años de sus vidas a enviar manuscritos a decenas de editoriales y concursos, y luego sentarse otro par de años a esperar los resultados, su capacidad para superar el desánimo por no recibir respuestas o recibir escuetos telegramas de negación, sus dotes de héroes o heroinas para conciliar todo esto con seguir escribiendo, con su vida cotidiana (uno suele tener una familia y amigos a los que atender ;-)) y ganarse el sustento en un trabajo asqueroso y mecánico doce o quince horas al día.

La impotencia que todo esto me generaba, junto con la gozosa y potente energía creativa que bulle en los grupos de escritores a los que guío, fue lo que hizo nacer en mí la idea de fusionar ese entorno colaborativo de escritura con el nacimiento de un sello editorial destinado a dar salida a las obras de calidad surgidas de esta experiencia común de aprendizaje.

El oficio de escritor se ha caracterizado en los dos últimos siglos por el aislamiento y el individualismo, algo a lo que han sacado todo el partido posible muchas editoriales y distribuidoras. «¿Y si cambiamos las tornas y somos los propios escritores los que nos organizamos para ponernos en contacto con nuestros lectores y preguntarles a ellos directamente si les gusta lo que escribimos?», me dije a mí misma. Eso suponía, por supuesto, convertirme en editora. Solo que, en este caso, la editorial vendría marcada desde su nacimiento por un afán de hacerse transparente y favorecer —en lugar de dificultar— el contacto directo entre escritores y lectores, que es realmente de lo que se trata cuando hablamos de Literatura.

Es decir, RELEE viene unido a las nociones de comunidad, compañerismo, colaboración, transparencia, profesionalidad, intercambio y diálogo. En esta comunidad estamos incluidos escritores, editores y lectores. Y proponemos que todos seamos un poquito de todo. Que los escritores contribuyan a sus ventas convirtiéndose en editores, se comuniquen con sus lectores y lean a sus compañeros para ayudarles a avanzar. Que los editores lean y escriban y sean capaces, así, de ponerse en el lugar del otro. Que los lectores aporten toda su creatividad al proyecto y se asocien a él, dialoguen con los autores y, si tienen inquietudes literarias, se unan a los talleres.

De esta aspiración nace RELEE. Ojalá podamos entre todos forjar una potente red que haga el mundo literario más habitable y cercano.

¿Quieres unirte al proyecto desde este mismo instante? RELEE+. Te damos la bienvenida.