Hoy es mi cumpleaños, y Elmo me dice:

—Mami, mi regalo de cumple es un poema.

—¡Qué bien, Elmo! Pero ¿lo has escrito tú o lo ha escrito otra persona y tú me lo vas a leer? —pregunto con cautela.

—Lo he escrito yo, mami… Mira…

Elmo saca de su mochila el libro de Lengua y lo abre. En la contraportada hay un texto escrito con letra apretada.

—No se escribe en los libros, Elmo, ¿cuántas veces te lo tengo que decir? Son de préstamo…

—No lo pude evitar, mami… Estábamos en clase, hablando de poesía, y de pronto me vino, así como desde dentro, y tenía que escribirlo rápido, si no se me iba…

—Vaya, entonces ha sido un rapto de inspiración —digo.

—¿Un qué?

—Nada, Elmito. A ver, léemelo.

Noche y día
Por Elmo Solís Cañelles

Sol precioso,
abierto y generoso,
que sale entre las montañas
dejando el agua del mar
de un rojo rubí.

Esto pasa amaneciendo,
y atardeciendo
deja el mar
de un naranja espectacular.

Luego va la luna,
bella y pequeñita,
y como una perla en el mar
no para de brillar.

Hace que la noche
no dé tanto miedo,
y el paisaje lo pinta
de un blanco reluciente
que deja la noche permanente.