(Extraído del libro 100 recetas exprés para mejorar nuestros relatos)

Cuando queremos ser fieles a la realidad en un relato corremos el riesgo, por una parte, de perdernos en detalles que no son relevantes para la narración. Por otra, nos cuesta manipular la verdad de lo que ocurrió en aras de otro tipo de verdad, la literaria. No tengáis miedo en este sentido: no se trata de contar al pie de la letra lo que pasó, sino únicamente aquello que nosotros consideramos relevante (como autores) de lo que pasó. Si no lo hacemos así, el relato se quedará en el plano de lo anecdótico.