Mami, ¿tú crees que Guille es listo?

—Muy listo.

—¿Tú crees que Guille es más listo que yo?

—Vaya… Era una pregunta trampa… —digo, alzando los ojos al cielo—. No, no es más listo que tú. Los dos sois listos de diferentes formas.

—No es verdad —dice, incrédulo—. Guille es más listo que yo.

—¿Qué pasa? ¿Que tienes envidia?

—Qué va.

Seguimos caminando, y al cabo de un ratito me pregunta:

—¿A ti te gustaría que Guille fuese tu hijo en mi lugar?

—¡Pues claro que no! ¿Y a ti te gustaría ser Guille?

Elmo se queda pensativo, y al final responde, muy serio:

—Creo que si yo no fuese yo, me suicidaría.