—Cielo, tienes que empezar a peinarte algún día…

—Peinarse es una pérdida de tiempo, mami —me dice.

—No digas tonterías. No tardarías nada y, sin embargo, estarías mucho más guapo.

—Hay cosas mucho más importantes que hacer en la vida que peinarse.

—Bueno, pues entonces me vas a dejar que te peine yo…

—Eso sería mucho peor, mami —se escandaliza Ari—. Entonces perderíamos el tiempo los dos.

—¿Y qué cosas tan importantes hay que hacer con ese tiempo? —le pregunto, intrigada.

Ari se queda un poco desconcertado, pero no tarda mucho en reaccionar.

—Pues, por ejemplo, jugar a la tablet, comer…

—¿Eso es tan importante? ¿Jugar a la tablet o comer no te parece que sea una pérdida de tiempo? —digo, decepcionada.

Ari se queda reflexionando unos momentos, y luego me abraza.

—En vez de peinarme, puedo abrazarte y darte muchos besitos y quererte —dice, mimoso—. Eso sí que no es perder el tiempo.