—¿Qué prefieres? —le pregunto—. ¿Estar malito y quedarte en casa o estar sano e ir al cole?

—Estar malito y no ir al cole… —me dice, mimoso.

—¿Y eso? —pregunto.

—Pues porque puedo ver pelis, jugar a la tablet, y no tengo que hacer deberes ni estudiar ni…

Pasa la semana, y la gripe continúa su lento curso. Toses, mocos y fiebre alta. El pobre Ari tiene la nariz pelada de tanto sonarse y duerme la mayor parte del día. Por la noche, se toma el Apiretal con cara de asco y resignación. Se ha convertido en una rutina. Hoy, cuando le saco el termómetro de debajo del brazo, me dice:

—Mamá, ¿te acuerdas de lo que me preguntaste el otro día?

—¿El qué, cielo? —digo, distraída, mientras observo el termómetro—. Vaya, otra vez treinta y nueve…

—Pues lo que me preguntaste… —dice, impaciente—. He cambiado de opinión. Prefiero ir al cole y no estar malito.